Primer día de Universidad 2.0:El desarrollo no provendrá exclusivamente de la Universidad

unoLa primera sesión de la jornada Universidad 2.0 inició con una afirmación de Bob Dylan, reciente Nobel de Literatura: “Los tiempos están cambiando”. La cita  casi homónima del título de una canción fue rescatada por el Prof. Carlos Delgado Flores,  director del Centro de Investigación de la Comunicación y organizador del evento junto con el Centro de Innovación y Emprendimiento de la UCAB.

Aunque la noción de Sociedad del Conocimiento suponga cambios con respecto a sus precedentes, tanto el economista Ricardo Hausmann como el sociólogo Javier Seoane destacaron que la Universidad no ha cambiado al ritmo necesario como para considerarse parte de los nuevos tiempos.

Hausmann partió de la idea del desarrollo. A su juicio, “Venezuela está viviendo una catástrofe económica” que no se puede explicar mediante la carencia de recursos físicos o humanos, sino por la ausencia de tecnología.

tres

Para Hausmann, la tecnología debe ser entendida como tres elementos: el conocimiento incorporado, que comparó con herramientas; el conocimiento codificado, equivalente a manuales de cómo hacer las cosas; y el conocimiento tácito, el saber hacer por experiencia propia.

 El conocimiento tácito es, según Hausmann, la variable que explica por qué unas naciones son más ricas que otras, y como no se transmite igual que el codificado (producto por excelencia de la Academia), la Universidad es incapaz de resolver por sí sola las dificultades para el desarrollo nacional, donde considera existe poco saber hacer.

El reto para las instituciones universitarias, recalca, es poner conocimientos distintos en cada persona para favorecer las relaciones complejas de cooperación para obtener la suma de conocimientos específicos requeridos para la solución de problemas igual de complejos pero  necesarios.

El economista asegura que el aumento de la complejidad conlleva al aumento del conocimiento tácito, y comenta que la recuperación nacional dependerá de que los venezolanos aprendan a saber hacer lo que ya se conoce en el resto del mundo más que hacer nuevas patentes: “Venezuela sabía hacer poco y ahora tiene menos conocimiento, es la economía menos compleja de América Latina”.

La Academia se quedó en la era industrial

cuatro

Por su parte, Javier Seoane especificó qué tan atrás quedó la Universidad con respecto a la Sociedad del Conocimiento. A su juicio, mientras el mundo se encuentra en una etapa postindustrial en la cual la economía es movida por el saber, una revolución tecnológica, la universidad venezolana todavía está anclada en el mundo industrial, cartesiano, muy limitado en cuanto a su actualización.

Para el sociólogo, aunque la Universidad intenta responder a las demandas sociales y experimenta con la creación de centros interdisciplinarios, carece de la flexibilidad necesaria para entrar en la transdisciplinariedad, requisito de la Sociedad de Conocimiento: “Eso es posible en una universidad más abierta, que propicie el diálogo de saberes”, acotó.

Para Seoane, una universidad moderna debe poseer planes de estudio flexibles, incorporar sin miedo los saberes populares y mostrar el camino al conocimiento, más que educar.

Andy Lieberman, tercer ponente de Universidad 2.0 y director de Miller Center for Social Entrepreneurship de la Universidad de Santa Clara, EEUU, destacó la necesidad de proporcionar lo que Hausmann consideró como conocimientos incorporados y codificados para procurar el desarrollo latinoamericano. En sus palabras, las carencias de la región se mantienen debido a que las soluciones (como el acceso a telefonía móvil, dispositivos para el uso de la energía solar o instalaciones para el aprovechamiento de los desechos biológicos) no llegan a los países en vías de desarrollo.

Para paliar las dificultades que azotan a esta parte del mundo, Lieberman recomendó el fortalecimiento de redes de emprendimiento, especialmente aquellas provenientes de ONG, empresas y emprendedores sociales, teniendo en cuenta que no solo es un movimiento creciente, sino que existen experiencias comprobadas de su funcionamiento para colaborar con el desarrollo de grupos necesitados.

Con respecto a la Universidad, Lieberman aclaró que la principal herramienta académica para favorecer al emprendimiento es la investigación en tecnologías y modelos de negocio que beneficien ese tipo de actividades, aparte de otorgar legitimidad a las propuestas de quienes emprendan en su seno.

José Luis Pérez Quintero

Anuncios