Relatoría y conclusiones: País 2.0

profex2Estas son las Relatorías y concluciones de las jornadas País 2.0 presentadas por el  Profesor José Luis Pérez Quintero, miembro del Centro de Investigaciones para la Comunicación de la Universidad Católica Andrés Bello. 

El evento País 2.0 pretendía responder cuál es el país que está surgiendo en el entorno digital, desde la premisa de que ha habido cambios en la sociedad venezolana tanto en la economía como en la política, la educación y la cultura.

En palabras del Carlos Delgado Flores, director del CIC-Ucab, el transcurso del tiempo puesto en perspectiva ante las transformaciones sociales y mentales, y en referencia al caso venezolano, permite observar que se está ante la ocurrencia de un cambio de época, de “agotamiento de las viejas miradas y relevo en búsqueda de visiones más completas, más actuales” cuyas principales amenazas son la ignorancia, el desconocimiento de la ignorancia propia y el desinterés por la ignorancia, de ahí la importancia de la promoción e investigación de “ese país dialogante, en redes, tecnológico, que apuesta por el conocimiento” cuya existencia se empieza a intuir.

Si algo quedó claro, es que la premisa del evento es un hecho: en lo económico, por ejemplo, el presidente de Tendencias Digitales, Carlos Jiménez, aseguró que aunque posee rezagos, Venezuela participa en una tendencia mundial de uso de internet, lo utiliza predominantemente como un medio de comunicación y en segundo lugar, como un marketplace, un tercio de los venezolanos compra por internet pese a las distorsiones económicas.

Según Jiménez, internet, en su heterogeneidad, está generando necesidades en la población por medio de su apertura a la publicidad, hasta el punto de que está presente en todas las etapas de consumo electrónico: es publicidad digital interactiva cuando se piensa en la etapa de necesidad, es un conjunto de motores de búsqueda cuando el usuario requiere encontrar información, se presenta como review de un producto o servicio cuando el cliente está evaluando las alternativas de compra. De ahí al consumo solo hay un paso, un clic.

Como una particularidad, Jiménez indica que en Venezuela hay negocios en internet sin presencia de comercio electrónico, y haciendo referencia a los medios de comunicación, categorizó a los espacios de las empresas mediáticas en tres tipos: medios propios (como las páginas web y los fan page, cuya utilidad es divulgar públicamente la identidad digital de la compañía); medios pagados, como la publicidad y los anuncios en internet; y medios ganados, como las redes sociales.

La importancia de los usuarios de internet en los procesos de compra y venta dentro del entorno digital venezolano fue rescatada por Carlos Brandt, director de Impact Hub Caracas, quien aseguró que las marcas no mandan en internet, sino que lo hacen las personas, pues la comunicación ya no ocurre entre una persona y muchas; sino entre muchas con muchas otras, en una estructura de red.

Para Brandt, las redes sociales pueden ser usadas como un espacio para publicitar productos y servicios, pero solo si se conoce a quién está dirigida la oferta y si se realizan mensajes adecuados para esa audiencia, en los cuales el elemento más importante sea la emoción, una causa, de ahí que considere que las marcas deben hallar su voz y su imagen en pro de la comunicación de emociones, por lo que asegura que en internet cada día el diseño y la imagen son más importantes que el contenido.

Una buena publicidad, indica Brandt, debe tener fotos, profundidad en los planos, colores claros o llamativos, nitidez, detalles y una historia; una buena marca debe comprender quién es su cliente, qué ofrece, y partir de ahí para realizar su promoción, la cual debe orientar su esfuerzo más hacia lo social que hacia lo meramente informativo o complaciente con la marca.

“Sin cliente no hay mensaje”, enfatizó. Según su criterio, el mensaje siempre debe explotar la emocionalidad, adecuarse al canal de comunicación y a las audiencias con el fin de, aparte de realizar la venta, crear comunidades para fidelizar las marcas, pero nunca debe ser distinto a la identidad de la empresa ni indistinto a la opinión de los usuarios con respecto a su oferta de productos o servicios.

Carlos Jiménez, presidente de Tendencias Digitales, aclaró que los medios de comunicación y el resto de las empresas también deben considerar en sus decisiones a la intención de negocio en términos de logros esperados. Y enfatizó que en Venezuela existe una debilidad: muchas marcas entraron por moda a las redes sociales y solo se preocupan por construir comunidad con sus usuarios, pero sin escuchar su opinión ni contrastarla con sus intenciones de negocio.

Tanto Brandt como Jiménez opinaron que el país está generando emprendimientos. En palabras de Brandt, uno de cada seis venezolanos está emprendiendo. Algunos lo hacen con visión global, transaccional —lo que considera más eficiente—. A su juicio, el venezolano innova, pero para sobrevivir, por lo que solo mejora pequeñas limitaciones, no tiene la cultura de evolucionar continuadamente.

 

País 2.0 sociocultural

Los cambios en el aspecto sociocultural fueron expuestos por Willy Mckey, Jesús Torrivilla y  Yorlet Acosta.

Mckey, editor de Prodavinci, haciendo mención a Luis Vicente Mora y a su concepto de lectoespectador, aseguró que en las redes sociales, no hay que confundir a los deseos con la verdad, y que usualmente se confunden. A su juicio, un retweet es la divulgación del deseo, y como es difícil de ir en contra del deseo propio ocurren situaciones como que los usuarios de los medios digitales que se identifican como seguidores de algún personaje político sean incapaces de realizar críticas fuera del entorno 2.0.

Con base en el trabajo de Michelle Ascencio, argumentó que en la web 2.0 la gente se comporta como una marca, la línea de tiempo de su Twitter se constituye en una construcción idealizada de la realidad, en un simulacro en el cual la gente se comporta como un dios egoísta que pacta con su deseo propio y genera espacios cerrados donde la opinión es una fantasía: se elimina la posibilidad de diálogo porque el usuario tiene la capacidad de borrar a cualquier opinión disidente que vaya contra el deseo personal.

Como alternativa, Jesús Torrivilla, periodista y profesor de la Ucab, propuso el proyecto motopantallas, la generación de códigos contemporáneos y compartidos en el imaginario del venezolano que limiten el desencuentro de las ideas y formulen una nueva identidad social en la cual tengan cabida las diferencias como elementos de valor común.

Con énfasis en la protesta social como espacio de encuentro, Yorlet Acosta, comunicadora social y candidato a magíster, expuso los resultados de una investigación acerca del comportamiento en línea del hashtag #ChavezPartyNightClub. Aclaró que la mayoría de las entradas relacionadas con el hashtag eran de corte humorístico y usaban imágenes constituidas en memes. Según sus resultados, Twitter funciona para los usuarios venezolanos como una herramienta para la protesta social, y la protesta es de corte humorístico. Concluyó diciendo que la ciudadanía digital existe, y que por su comportamiento, puede ser clasificada como prosumidora, lo cual coincide con el comportamiento del venezolano en el entorno económico digital.

Al respecto, Mckey expresó su preocupación por la posibilidad de que las protestas ocurriesen dentro de la seguridad de los grupos propios, del deseo compartido que se manifiesta como una simulación de la realidad. A su juicio, la protesta igual ocurre, porque los usuarios de Twitter pueden determinar a quién seguir, pero no pueden evitar, con tanta facilidad, que otros los sigan y ocurra una crítica inesperada. Sin embargo, aun así la masa política pacta con las dificultades para permitir la supervivencia, es decir, la protesta se convierte en un acto catártico, y al hacerlo disminuye las posibilidades de que se constituya en algo más significativo en términos de oposición al poder establecido: la catarsis le agrada al gobierno.

País 2.0 Político

Continuando la discusión, Marianne Díaz, abogada y profesora de la Ucab, desarrolló el tema de la potencialidad del ciberactivismo para el cambio político desde la presunción de una dicotomía: por un lado, las redes eran deificadas como gatillos de las protestas; y por el otro lado, eran desechadas como causas.

A su juicio, para que ocurran cambios sociales con base en el ciberactivismo es necesario que la intención del consumo de información sea valorada como más importante que la información misma, pues la causa para el cambio es la motivación, personal o social.

Díaz dividió a la motivación en dos categorías: informativa y de entretenimiento. La informativa, aseguró, es mejor para el cambio, debido a que la interacción con información digital puede generar capital social e identidad en línea (y la identidad en línea es un aspecto de la identidad social que influye en la identidad política).

En contraste con la opinión popular de que la protesta solo son las acciones de calle o las discusiones en internet, Díaz aclaró que no ejercer los derechos y deberes ciudadanos también es una acción política, como lo son las protestas. En ese sentido, y de acuerdo con Mckey, indicó que la construcción del capital social también es construcción de confianza, y que la gente confía en sus contactos de medios digitales como filtros de los eventos reales, lo que genera una burbuja informativa. Para ella, el ejercicio del activismo necesariamente es el ejercicio de la ciudadanía, y el ciberactivismo es una forma más del activismo, que tiene como función la construcción de identidades colectivas a partir del encuentro de identidades individuales.

Iria Puyosa, profesora de la Ucab y especialista de comunicación política, añadió que en Venezuela, además, no existe un marco de justicia que explicite los problemas y permita la continuación de la protesta.

Comparativamente con otras protestas ocurridas en el mundo y vinculadas al uso de herramientas digitales, según su juicio, en Venezuela sólo faltó la presencia de una de cuatro características: la capacidad de hacer redes sociales, lo que impactó en la incapacidad para la existencia de subversión de la cultura política dominante. Las características cumplidas fueron la ocupación del espacio público, el uso de un lenguaje común anti-hegemónico y el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación.

Haciendo referencia a la burbuja como causa, explicó que quienes protestaban en Venezuela formaban parte de grupos homogéneos, con poca movilidad territorial, altamente radicalizados y por ende propensos a rechazar al disidente del gobierno que no se pareciese a ellos, lo que generaba pérdida de capital social y desconfianza hacia los protestantes de parte de otros opositores al régimen. Según su criterio, la falta de puentes entre los grupos protestantes incide en que la protesta no se contagie porque la información no fluye.

Luis Carlos Díaz, coordinador de Comunicación y Redes del Centro Gumilla, prosiguió a la exposición de Puyosa afirmando que la tecnología tiende a hacerse invisible con el tiempo, a normalizarse, y dentro de la normalidad es donde se construye la idea de que las redes son un espacio libre, lo cual, según sus palabras, es una mentira parcial, pues las redes también sirven para que agentes de control monitoreen la interacción social con fines distintos a la protección de la libertad personal, lo cual, indicó, es algo que ya sucede en Venezuela y que ha sucedido en otros países.

En coherencia con lo explicitado por Mckey, Díaz y Puyosa, Díaz definió a los medios 2.0 como una “burbuja placentera” formada por contenidos públicos y restringidos al mismo tiempo (a los miembros de la red seleccionados por el emisor), es decir: espacios donde no hay libertad total para comentar o leer libremente si quien posee la información no lo permite.

Díaz planteó una preocupación: los jóvenes usuarios de internet están pasando del espacio público restringido al espacio totalmente privado: de aplicaciones como Facebook o Twitter hacia otras como Snapchat, totalmente cerradas.

Parte del discurso de Díaz también se dedicó al tema de la polarización. A su juicio, el alcance de la polarización no es como lo describen, pero sí hay que enriquecer las fuentes informativas para despolarizar. Indicó que en 2006 hubo un intento de cobertura ciudadana electoral que posibilitó que cerca de 850 blogueros se dedicasen a narrar, por voluntad propia, la jornada electoral de ese año.

Pese a los alcances de esa iniciativa, en 2015 la polarización siguió, la agrupación permaneció dentro del espacio de la homogeneidad en vez del de la heterogeneidad; la gente se dedicó a “pulir argumentos” contra la socialización; planificó metas pequeñas como desestimular o ridiculizar a la disidencia, incluso dentro del mismo grupo político: se acabó con la posibilidad de encuentros en espacios de sentido común porque la venganza se convirtió en la meta primordial.

Dentro de ese cuadro, apunta Díaz, las audiencias de los grandes medios de comunicación social venezolanos migraron hacia lo digital antes de que lo hiciesen los medios, lo cual causó que la prensa digital naciese por trauma y no por un proceso evolutivo paulatino: en 2014 se crearon muchas .com, pero dispersas con respecto a sus contenidos. Dentro de la variedad de la oferta, las redes se constituyeron como espacios para la catarsis, para repartir la carga de la venganza colectiva.

País 2.0 educativo

Con base en que el ciudadano es el agente del activismo y en que el trabajo de las instituciones educativas determina, en parte, la formación de la ciudadanía en los individuos se inició la discusión del país 2.0 educativo, donde participaron Octavio Rodríguez, fundador de Patrocinarte.net; Óscar Costero, presidente de Wikimedia Venezuela y Marcos Requena, profesor de la Ucab.

Rodríguez comenzó su exposición asegurando que es necesario cambiar la plataforma en la cual se dictan clases en Venezuela, e hizo referencia al proyecto Conectaldea.com, que ofrece alternativas para los colegios dentro de lo digital: por un lado, herramientas para el manejo de la administración de las instituciones educativas; por otro, facilidades para la realización de dinámicas de clase más eficientes; y finalmente, la posibilidad de ejecutar actividades de coordinación de clases como reportes de información y generación de indicadores de medición de desempeño estudiantil.

Igualmente, propuso como una iniciativa diferente a Wikipedia, especialmente al proyecto Wikipedia en clases: un espacio para que estudiantes de educación básica puedan generar y compartir contenidos con el resto de la web, “un milagro de la modernidad derivado del software libre”, apuntó.

Según su criterio, en la actualidad la creación y edición colectiva de contenidos debería formar parte de los estudios en todos los niveles educativos, por lo que valora altamente el esfuerzo de Wikipedia para que las universidades también colaboren y asegura que la mejor forma de colaborar es hacer educación por proyectos, como lo que se realiza en Educación Básica, estrategia que considera está en pleno apogeo.

Para asegurar el desarrollo de emprendimientos educativos, Rodríguez destacó que existen páginas como Patrocinarte.net que buscan que empresas y particulares participen en crowdfunding en favor de proyectos útiles e interesantes para la sociedad, en favor de financiamiento para su realización a cambio de un pequeño porcentaje de las ganancias obtenidas en la recaudación.

Un proyecto de Patrocinarte.net está formado, según describió, por cinco partes: la descripción del proyecto, las necesidades explicitadas por quienes requieren el financiamiento, el número de patrocinantes obtenido, las comunicaciones entre los patrocinantes y los patrocinados, y las novedades generadas en la interacción.

Su generación surge mediante tres pasos: crear una idea, convertirla en algo tangible y comprender que se deben generar incentivos personalizados y relacionados con el proyecto para atraer a los patrocinantes.

Rodriguez cedió el micrófono a Costero para que hiciera referencia a las bondades de Wikipedia con más detalle. Costero abrió su exposición con base en el pensamiento de Asimov para asegurar que la educación es algo personal, debe ser algo personal y está basada en el criterio personal, visión que puede lograrse con el uso de Wikipedia como herramienta pedagógica.

Costero hizo referencia al pasado de Wikipedia y afirmó que nació como un proyecto cerrado, y como tal, fracasó. Su crecimiento hasta lo como ahora se le conoce, surgió una vez que se volvió abierta.

Wikipedia, indicó, no debe ser considerada como una fuente primaria, y sus contenidos deben ser neutrales. En la búsqueda de la síntesis de lo primario y del acuerdo de opiniones que permite la neutralidad, puede surgir, con base en su criterio, educación en favor del encuentro ciudadano y del empoderamiento de la sociedad a partir de la adquisición de variedad cultural.

De acuerdo a estadísticas de Wikimedia, aclaró, Wikipedia es usada en 7,3% por venezolanos, pero solo es editada por 4,5%, debido a que no todos los usuarios de Wikis saben que pueden participar en el proceso de edición, no saben cómo o desconocen el código para hacerlo.

Quienes usan Wikipedia como herramienta y participan en la edición de contenidos, sostuvo, reciben ventajas como el desarrollo de su pensamiento crítico cuando realizan la investigación necesaria para aprehender contenidos aptos para Wikipedia, la noción de la existencia de nuevos medios de comunicación, cambio en su comportamiento dentro del entorno digital hacia una conducta más civilizada y desarrollo de las habilidades de escritura necesarias para la corrección de los artículos en línea.

Sin desvalorar los alcances benéficos de la educación en línea, Requena inició su exposición aclarando que en la actualidad y como se había dicho antes, los estudiantes son prosumidores en el sentido de que no solo son usuarios de recursos de conocimiento, sino también constructores de ese conocimiento, y que todo eso es posible debido a que se cuenta con tecnologías y plataformas que permiten la colaboración, como Wikipedia.

Sin embargo, manifestó con preocupación que pese a las posibilidades para el desarrollo del e-learning en el país, Venezuela tiene un rezago: la migración de la educación hacia lo digital se realiza a través de ensayo y error, sin sistematización de experiencias y conocimientos previa, sin sustento teórico empírico propio, lo cual lleva a peligros pedagógicos.

Para Requena, la Academia debe hacerse las siguientes preguntas: ¿Qué innovaciones pueden introducirse en materia de estrategias para el aprendizaje? ¿Qué condiciones de las Tecnologías de la Información y la Comunicación son más favorables para los fines educativos? ¿Qué cambios experimentan los contenidos en rasgos y demandas de procesos? ¿Cómo cambian los roles de los docentes y de los discentes en las redes?

Con base en esas preguntas, Requena propuso un modelo piramidal para el análisis de las estrategias pedagógicas digitales. El modelo contempla cuatro vértices que interactúan entre sí: el vértice de contenidos, el de estudiantes, el de docentes y el de las condiciones técnico ambientales del programa educativo. Según Requena, toda interacción surgida dentro de los ejes debe estar justificada y genera cambios en todos los ejes simultáneamente.

País 2.0 en síntesis

Como cierre del evento, Carlos Delgado Flores, director del CIC-Ucab, expuso cuáles las brechas y las oportunidades que existen en Venezuela en el contexto de la Sociedad del Conocimiento, entendida, desde la visión de Unesco como un conjunto de “sociedades se basan en una visión de la sociedad que propicia la autonomía y engloba las nociones de pluralidad, integración, solidaridad y participación”.

Para Flores, la Sociedad del conocimiento es un modelo de desarrollo que requiere de la formación, pero también participa en ella, de comunidades del habla, consensos democráticos deliberativos, valoración de la producción del conocimiento y existencia de un entorno satisfactorio de tecnologías para la comunicación y la información. La suma de esos elementos redunda, según Delgado en la aparición paulatina de tres identidades digitales: el prosumidor, productor y consumidor de información; el infociudadano, conversador en red; y el hacker, comprendido como una visión ética contra los controles digitales.

En relación con la existencia de prosumidores e infociudadanos, y con base en estadísticas de uso y consumo, Delgado indicó que los usuarios venezolanos, en comparación con el resto de Latinoamérica, utilizan más a internet como un espacio social y también como un espacio de comercio.

El comportamiento del venezolano en web entre 2012 y 2013 permite observar un desarrollo equitativo de las identidades del prosumidor y del infociudadano con respecto a sus actividades digitales, que ante el análisis etario revela más diferencias, como que los jóvenes entre 18 y 23 años destacan en el consumo de redes sociales, de búsqueda de información, de consumo de videos en Youtube y de participación en juegos en línea, mientras que grupos adultos entre 48 y 53 años prefieren leer noticias y buscar información para el trabajo.

Socioeconómicamente, en el espacio digital los estratos A,B y C suelen leer noticias, el estrato D resalta en la búsqueda de información para sus estudios y junto con el D gusta de publicar fotos en línea. Es el estrato AB el que más compra en internet.

Según Delgado, la brecha digital tiene una relación directa con la deserción escolar y está presente sobre todo en la educación previa al sistema superior, en los estratos socioeconómicamente más desfavorecidos y en la población femenina.

“Los datos apuntan hacia una mayor probabilidad, hoy, de que estén surgiendo prosumidores e Infociudadanos  en el país 2.0 El crecimiento de la frecuencia e intensidad de uso de Internet no está reportando la necesaria construcción de valor, ni en lo económico ni en lo social. Indicadores de eso pueden ser  el escaso empleo de la web para  el trabajo y la significatividad de la brecha digital educativa”, finaliza.

 

Conclusión: ¿Qué país está surgiendo en el entorno digital?

Está surgiendo un país con una modernidad más amplia, más distribuida, con una tensión mucho más dinámica entre lo aspiracional y lo concreto.

Es un país donde las identidades más características de la web: prosumidor e infociudadano, están creciendo a ritmo sostenido, generando presión de cambio desde el mundo de la vida hacia el sistema institucionalizado de saberes  y poderes. Cambios que exigen una mayor democratización  de las formas políticas, en lo coyuntural de la polarización política, pero también en lo estructural de la construcción republicana.

Un país que quiere emprender y se esfuerza por darle forma a este deseo. Que exhibe casos de éxito y fracasos de los cuales aprender.

Un país que quiere crear una economía distinta, una economía de conocimiento, con oportunidades para todos.

Un país que intenta rebasar sus límites actuales, constituidos por la precariedad de la economía y la inestabilidad de la política; pero además por la brecha educativa y por la insuficiente infraestructura tecnológica.

Un país que al construirse en el entorno digital, integra a establecidos y migrados, a los que están en el territorio y a quienes se han desplazado.

Un país que puede consolidarse y liberar toda su esperanza de futuro aquí y ahora, si logra convertirse en una apuesta histórica.

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